Oswaldo Osorio
Esta película es, por supuesto, una carta de amor a la nueva ola, un apasionado homenaje al filme Sin aliento (1960) y una declaración de admiración por el genio de Jean-Luc Godard. Es también, claro, una obra más propicia para cinéfilos, en particular para quienes tenemos un especial aprecio por este movimiento que transformó tan significativamente el cine. Aunque es difícil que este aprecio no sea casi una condición para ser cinéfilo.


















