Oswaldo Osorio
Hace poco veía una noticia que contaba que muchas iglesias en Holanda y Alemania, que habían dejado de ser usadas, ahora las están acondicionando como museos, restaurantes y hasta discotecas. Por eso, en un mundo occidental cada vez más laico, la historia sobre una joven que contempla entre sus planes la posibilidad de ser monja, resulta ser un asunto, cuando no polémico, al menos digno de ser explorado. Y eso es justamente lo que hace la directora de Cinco lobitos (2022), planteando su relato como una dicotomía a la que le sabe equilibrar las fuerzas en tensión y, así, darle un papel activo al espectador.


















