Oswaldo Osorio
Hay películas que contradicen lo que la gran mayoría supone que es el cine. Películas que ni parecen películas, que recorren rutas inesperadas y aventuran combinaciones improbables. Esta ópera prima de Simón Vélez pertenece a este tipo de cine. Una pieza que, por inclasificable, implicará la incomodidad de muchos espectadores, pues en su premisa es un thriller, pero tiene devaneos con la comedia; es realista y por momentos surreal, absurda y hasta experimental; se ve muy profesional en unos pasajes y en otros parece un divertimento de aficionados; y también es un derroche de imágenes y situaciones prosaicas, aunque no evita ciertas fugas poéticas.


















